Buenos Aires, Argentina
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¿En qué lista está tu nombre?

Un espacio para conocer la voluntad de Dios

¿En qué lista está tu nombre?

Un amigo mío visitó recientemente una exhibición que realmente me gustaría ver: la del Titanic. Mi amigo me contó que se re-creó la gran escalinata centra, se simuló uno de los camarotes del barco y se exhiben artefactos que han sido rescatados de la tumba acuática del Titanic. Cuando entras a la exhibición se te entrega un boleto con el nombre de uno de los pasajeros o tripulantes del barco. Al final del recorrido hay una pared con dos listas con nombres: una lista larga y una lista corta. Al lado de cada nombre está escrita una de cuatro designaciones: primera clase, segunda clase, tercera clase y tripulación. Pero no importa en clase estés, tu nombre finalmente aparece en una de las dos listas tituladas: «Salvados» y «Perdidos».

Trágicamente la lista corta es la que está bajo el título de «Salvados», la lista larga es la de los «Perdidos»

Al leer la Biblia te das cuenta que toda la humanidad está dividida en esas dos listas. No hay una tercera: estás en una u otra.

Hay un versículo que nos ayuda a saber en qué lista estamos. Y tal vez nos sorprenda saber que somos nosotros, y no Dios, los que determinamos esto. Juan 3:36 dice «El que cree en en Hijo (es decir, en Cristo Jesús) tiene vida eterna, mas el que es incrédulo al Hijo no verá la vida sino que la ira de Dios está sobre él.» Salvados. Perdidos.

Tenemos la tendencia de dividir a las personas según su clase social, raza o religión, pero Dios sólo ve dos clases de personas: Salvados o Perdidos.

Y hoy puede ser el día en que te pases de una lista a otra. Lo que nos sentencia a estar en la lista de «perdidos» para siempre, es no creer en Jesús. Y no hace falta que lo rechacemos abiertamente, podemos sólo dejarlo de lado. Y «creer» no quiere decir simplemente estar de acuerdo con Jesús, significa aferrarse a El y permitir que El te suba al bote salvavidas, significa sostenerte de El como tu única esperanza, porque lo es.

En el momento en que abras tu corazón a Jesús, habrás, literalmente como lo dice la Biblia, pasado «de muerte a vida». (Juan 5:24).

Dios mismo habrá pasado tu nombre de la lista de «Perdidos» a la lista de «Salvados».

John 3:36
Por Ron Hutchcraft

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