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LA TERMINACIÓN DE LA MISIÓN Y LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO

Un espacio para conocer la voluntad de Dios

LA TERMINACIÓN DE LA MISIÓN Y LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO

“Estoy contenta de que debamos trabajar fervientemente. Los ministros no son los únicos que deben brillar. Deben levantar obreros en todas las iglesias, y en la medida en que los que reciban la verdad, se mantengan humildes y contritos, serán los instrumentos que Dios usará para bendecir a sus prójimos mediante todo lo que puedan hacer con su supuesta humilde capacidad.
No es por medio de los más eruditos, de los más elocuentes miembros de la familia humana como se revelará el Señor. «Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo. Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados» (Isa. 57: 15). «Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra» (Isa. 66: 2). (Alza tus ojos, 353)

“Cristo eligió lo insensato del mundo, a los que éste consideraba indoctos e ignorantes, para confundir a los sabios. Los discípulos no conocían las tradiciones de los rabinos, pero con el ejemplo de Cristo, su Maestro, obtuvieron una educación de primer orden, porque tenían ante sí un Ejemplo divino. Cristo les fue presentando las verdades más elevadas.
A los que Dios emplea en su servicio, los prepara a su manera con el fin de que lo sirvan. Los que predican a Cristo deben aprender de él diariamente, para comprender el misterio de salvar y servir a las almas por las cuales él murió. . . Deben seguir su ejemplo en todo, para compartir con otros su tierna compasión, y su decidida oposición a toda obra mala” (Cada día con Dios, 42)

“Es maravilloso que los seres humanos puedan comunicar la Palabra de Dios con palabras sencillas de consuelo y ánimo. El Señor empleará los instrumentos más humildes para sembrar la semilla de la verdad, para que broten y den fruto, porque aquellos en cuyo corazón fueron sembradas necesitan ayuda. Un pensamiento bondadoso, una palabra amable, resultan eficaces gracias al que dijo: «He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo»…
“Hay que recibir la comisión de Cristo y ponerla en práctica. Debemos salir con fe, orando fervientemente para tener la presencia del que dijo: «He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mat. 28: 30). Con la promesa de tal compañía somos culpables de gran incredulidad y mucha desobediencia si no queremos llevar la cruz de la abnegación y el sacrificio… Al comunicar la luz que ha penetrado en nuestras almas, el Espíritu Santo nos da más luz todavía, y nuestros corazones se llenan con la preciosa alegría del Señor. . .
Tenemos que presentar a la gente un Salvador crucificado y resucitado. Todos los que han acudido a Jesús para obtener perdón, han descubierto que estaba listo para tomar sus pecados y para imputarles su justicia. Los que han acudido a Cristo y se han convertido verdaderamente, anhelarán salvar las almas que están sin el Señor. Quien ama a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo, no se puede conformar sin hacer nada.
Dios usará hombres humildes para que sean sus instrumentos. Aunque tengan un solo talento, si lo ponen a trabajar, producirá ganancia. La gran falla de la iglesia es que la obra de salvar almas es tan limitada, que se avanza rumbo al reino con mucha lentitud. Una iglesia apóstata es consecuencia directa de una iglesia egoísta, que no usa sus talentos en la obra de colaborar con Jesús para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. Tenemos que servir a toda criatura. Se nos confiere la responsabilidad de trabajar por todos, por nuestros amigos, por nuestros conocidos, por todos aquellos que están ligados al mundo y alejados de Dios. Los aparentemente amables y simpáticos deben estar abarcados por nuestras labores. La verdad es tanto para ellos como para nosotros, y debemos decirles: «Vengan» (íd, p. 330 – 331)

“El plan de Dios es valerse de instrumentos humildes para la realización de grandes fines. La gloria no se tributa entonces a los hombres, sino a Aquel que obra por medio de ellos el querer y el hacer según su buena voluntad.” (CS 183)

“Así también será proclamado el mensaje del tercer ángel. Cuando llegue el tiempo de hacerlo con el mayor poder, el Señor obrará por conducto de humildes instrumentos, dirigiendo el espíritu de los que se consagren a su servicio. Los obreros serán calificados más bien por la unción de su Espíritu que por la educación en institutos de enseñanza. Habrá hombres de fe y de oración que se sentirán impelidos a declarar con santo entusiasmo las palabras que Dios les inspire.” (íd., p. 665)

De una manera contraria a los planes humanos.-
“A menos que aquellos que pueden ayudar en ____ sean despertados a un sentido de su deber, no reconocerán la obra de Dios cuando se oiga el fuerte clamor del tercer ángel. Cuando brille la luz para iluminar la tierra, en lugar de acudir en ayuda del Señor, ellos querrán detener su obra para que se conforme a sus propias ideas estrechas. El Señor actuará en esta obra final mucho más fuera del orden común de las cosas, y de una manera que será contraria a todos los planes humanos. Habrá entre nosotros personas que siempre querrán controlar la obra de Dios, y dictar hasta los movimientos que deban hacerse cuando la obra progrese bajo la dirección del ángel que se une al tercer mensaje que ha de ser dado al mundo. Dios utilizará formas y medios por los cuales se verá que él está tomando las riendas en sus propias manos. Los obreros se sorprenderán por los medios sencillos que él utilizará para realizar y perfeccionar su obra de justicia. Los que son considerados buenos obreros necesitarán acercarse a Dios, necesitarán el toque divino. Necesitarán beber más profunda y continuamente en la fuente de agua viva, para poder discernir la obra de Dios en todo punto. Los obreros cometerán errores, pero vosotros debéis darles una oportunidad de corregir sus errores, y aprender a ser cautos, dejando la obra en sus manos.” (Testimonios para los Ministros, págs. 304, 305. Año 1885).

Dios empleará medios que nos sorprenderán
“Permítame decirle que el Señor actuará en esa etapa final de la obra en una forma muy diferente de la acostumbrada, contraria a todos los planes humanos. Habrá entre nosotros personas que siempre querrán controlar la obra de Dios y dictar hasta los movimientos que deberán hacerse cuando la obra avance bajo la dirección de ese ángel que se une al tercero para dar el mensaje que ha de ser comunicado al mundo. Dios empleará formas y medios que nos permitirán ver que él está tomando las riendas en sus propias manos. Los obreros se sorprenderán por los medios sencillos que utilizará para realizar y perfeccionar su obra en justicia.-TM 300 (1885).

El Consolador se revelará no en una forma especifica, precisa, que el hombre pueda delinear, sino en el orden de Dios: en tiempos y formas inesperados que honrarán su nombre.
El suscitará hombres y mujeres entre la gente corriente para hacer su obra, así como en la antigüedad llamó a pescadores para que fuesen sus discípulos. Pronto habrá un despertar que sorprenderá a muchos. Aquellos que no comprenden la necesidad de lo que debe hacerse, serán pasados por alto, y los mensajeros celestiales trabajarán con aquellos que son llamados gente común, capacitándolos para llevar la verdad a muchos lugares.-EUD, 209 – 210

Niños proclaman el mensaje
Muchos, aun entre los indoctos, ahora proclaman la palabras del Señor. Los niños son impulsados por el Espíritu para ir y declarar el mensaje del cielo. El Espíritu se derrama sobre todos los que cedan a sus indicaciones, y arrojando de lado toda maquinaria humana, su reglas limitativas y métodos cautelosos, declararán la verdad con el poder del Espíritu.-Ev 508 (1895). (EUD, 210)

Dios usa aun a los iletrados
Aquellos que reciben a Cristo como Salvador personal resistirán las pruebas de estos últimos días. Fortalecido por una fe incondicional en Cristo, aun el discípulo iletrado podrá resistir las dudas y las preguntas que los infieles puedan producir, y reducirá a la vergüenza los sofismas de los burladores.
El Señor Jesús dará a los discípulos una lengua y una sabiduría que sus adversarios no podrán contradecir ni resistir. Aquellos que por razonamiento no podrían vencer los engaños satánicos, darán un testimonio positivo que confundirá a hombres supuestamente doctos. (EUD, 209)

Muchos adventistas rechazan obstinadamente la luz
En las iglesias [adventistas del séptimo día] habrá una manifestación maravillosa del poder de Dios, pero no obrará en favor de aquellos que no se han humillado ante el Señor ni abierto la puerta del corazón mediante la confesión y el arrepentimiento. En la manifestación de ese poder que ilumina la tierra con la gloria de Dios, sólo verán algo que en su ceguera considerarán peligroso, algo que despertará sus temores, y se afirmarán para resistirlo. Debido a que el Señor no actúa de acuerdo con sus ideas y expectativas, se opondrán a la obra. «¿Por qué -dicen- no debiéramos nosotros conocer al Espíritu de Dios, cuando hemos estado en la obra por tantos años?»-RH Extra, Diciembre 23, 1890.
El mensaje del tercer ángel no será comprendido por aquellos que se niegan a caminar en su gloria creciente, y los tales llamarán una luz falsa a la luz que iluminará la tierra con su gloria.-RH Mayo 27, 1890.(EUD, 213)

Lo que la organización no debe hacer
“Creemos plenamente en la organización de la iglesia; pero ésta no tiene por fin prescribir la manera exacta en la cual debemos trabajar; porque no todas las mentes han de ser alcanzadas por los mismos métodos. No debe permitirse cosa alguna que separe al siervo de Dios de sus semejantes. El creyente individual ha de trabajar para el pecador individual. Cada persona debe mantener ardiendo su propia luz; y si el aceite celestial corriere a estas lámparas por los conductos de oro; si los vasos fueren vaciados del yo, y preparados para recibir el aceite santo, se derramará luz sobre la senda del pecador con algún propósito. Más luz caerá sobre la senda del extraviado de parte de una lámpara tal, que de toda una procesión de antorchas enarboladas para la ostentación. La consagración personal y la santificación para Dios traen más resultados que el más imponente despliegue.” 2JT 403

Ningún mensaje auténtico establece una fecha
“Ninguna persona que fije una fecha para la venida de Cristo tiene un mensaje verdadero. Podéis tener la seguridad de que Dios no da a nadie autoridad para decir que Cristo demora su venida cinco, diez o veinte años. «Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mat. 24: 44). Este es nuestro mensaje, el mismo mensaje que están proclamando los tres ángeles que volaban por en medio del cielo. La obra que debe realizarse ahora consiste en proclamar el mensaje final de misericordia a un mundo caído. Una nueva vida está viniendo del cielo y posesionándose de todo el pueblo de Dios. Pero en la iglesia ocurrirán divisiones. Se formarán dos grupos. El trigo y la cizaña crecerán juntos hasta el momento de la cosecha.
La obra se intensificará y se tornará más activa hasta el mismo fin del tiempo. Y todos los que trabajan junto con Dios contenderán fervorosamente por la fe que una vez fue dada a los santos. No se apartarán del mensaje para este tiempo, que ya está iluminando la tierra con su gloria. Fuera de la gloria de Dios, no vale la pena luchar por ninguna otra cosa. La única roca que permanecerá es la Roca de la Eternidad. La verdad enseñada por Jesús constituye el único refugio en estos días cuando predomina el error… (2MS 130).

El Fuerte Clamor final
“La gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella. Las profecías que se cumplieron en tiempo de la efusión de la lluvia temprana, al principio del ministerio evangélico, deben volverse a cumplir en tiempo de la lluvia tardía, al fin de dicho ministerio. Esos son los «tiempos de refrigerio» en que pensaba el apóstol Pedro cuando dijo: «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, y enviará a Jesucristo.» (Hechos 3: 19, 20.)
Vendrán siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración, y se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicarán el mensaje por toda la tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y signos y prodigios seguirán a los creyentes. Satanás también efectuará sus falsos milagros, al punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de los hombres. (Apocalipsis 13:13.) Es así como los habitantes de la tierra tendrán que decidirse en pro o en contra de la verdad.
El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción profunda inspirada por el Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y brotará y dará frutos. Las publicaciones distribuídas por los misioneros han ejercido su influencia; sin embargo, muchos cuyo espíritu fue impresionado han sido impedidos de entender la verdad por completo o de obedecerla. Pero entonces los rayos de luz penetrarán por todas partes, la verdad aparecerá en toda su claridad, y los sinceros hijos de Dios romperán las ligaduras que los tenían sujetos. Los lazos de familia y las relaciones de la iglesia serán impotentes para detenerlos. La verdad les será más preciosa que cualquier otra cosa. A pesar de los poderes coligados contra la verdad, un sinnúmero de personas se alistará en las filas del Señor.” (CS 671)

Reyes, legisladores, concilios, oyen el mensaje
Ahora no nos parece posible que alguno de nosotros tendrá que comparecer solo [ante las autoridades], pero si alguna vez Dios ha hablado por mi intermedio, llegará el tiempo cuando seremos llevados ante concilios y ante miles de personas por causa de su nombre, y cada uno tendrá que dar razón de su fe. Luego vendrá la crítica más severa sobre cada posición que se ha tomado en favor de la verdad. Necesitamos, entonces, estudiar la Palabra de Dios, para que podamos conocer por qué creemos las doctrinas que defendemos.-RH Diciembre 18, 1888. 213
Muchos tendrán que comparecer ante cortes legislativas; algunos tendrán que comparecer ante reyes y ante los sabios de la tierra para responder por su fe. Aquellos que tienen sólo una comprensión superficial de la verdad, no serán capaces de exponer claramente las Escrituras y dar razones definidas de su fe. Se confundirán y no serán obreros que no tengan de qué avergonzarse. Que nadie se imagine que no tiene necesidad de estudiar porque no debe predicar en el púlpito sagrado. No sabéis qué puede Dios requerir de vosotros.-FE 217 (1893). (EUD, 212 – 213)

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